
Tenía una amiga llamada Mandarina en la primaria. Pensaba que le llamaban así por sus mejillas naranjas. Eso era lo que pensaba… pero estaba equivocada.
Un día, cuando estaba con Yuka, alguien me detuvo en la calle.
“¿Norippe? ¿Me recuerdas? Soy Mandarina”
No la reconocí al principio. Mandarina, edad 17.
“¿Cómo estás Norippe?”
Nadie me llamaba así, mi nombre es Noriko
“¿Sabes de qué escuela es este uniforme? ¿No tienes idea, verdad? Es porque es un disfraz en realidad”
No era su uniforme escolar. Dijo que después de la secundaria empezó a trabajar en un club haciendo cosas eróticas.
“Estoy dando pañuelos del trabajo, por favor toma uno”.
He escuchado de este lugar. ¿La escuela de chicas fantásticas, verdad?
“Es la escuela donde voy ahora. Y aquí es mi ruta”.
Ese fue el día que supe porqué le decían Mandarina…
En segundo grado, la maestra preguntó ¿A quién admiran? y ella respondió: A las mandarinas.
“Así fue como me apodaron ¿no sabías?”
No
“No sé por qué dije eso. Tal vez me gustaban las mandarinas”.
Ella rió muchísimo, se veía muy contenta.
“Tengo que ir al trabajo. Gusto en verte, adiós.”
“¡Todavía me gustan las mandarinas!”
Se despidió y se fue

Noriko's Dinner Table




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